La cuenta regresiva ya comenzó. El Torneo Regional de Béisbol de Jiménez 2026 avanza con pasos firmes y, más allá del entusiasmo institucional que rodea su organización, empieza a perfilarse como una pieza clave en la construcción deportiva rumbo al Campeonato Estatal.
Durante las últimas semanas se realizaron reuniones de acercamiento que confirmaron la participación de equipos importantes y reforzaron la idea de integración regional. En un primer encuentro se estableció el interés de proyectos como Laguneros de La Laguna, Academia Presidencia y Grupo Kori, mientras que una segunda reunión, celebrada a inicios de febrero, dejó formalmente confirmados a Sandilleros de Tlahualilo y nuevamente a Laguneros, consolidando un Regional con mayor peso competitivo y alcance territorial.
En estos encuentros participaron representantes deportivos, autoridades municipales y figuras institucionales de la Octava Zona, encabezadas por Sabino Figueroa, en su rol de enlace y facilitador del proceso. El mensaje fue claro: hay voluntad, hay equipos y hay estructura para que el Regional 2026 se juegue con seriedad, con un arranque proyectado para la segunda quincena de marzo.
Más que un torneo, una oportunidad para evaluar
Desde el punto de vista deportivo, el Regional no solo representa partidos en el calendario. Para Rojos de Jiménez, es una oportunidad real para observar y evaluar talento, particularmente en el pitcheo, una de las áreas que históricamente definen el destino de cualquier equipo en el Estatal.
La lógica es sencilla: en un torneo corto, con presión real y enfrentamientos exigentes, los números no se esconden. Control, temple, capacidad de ajuste y consistencia salen a la luz rápidamente. El Regional permite ver a los lanzadores en situación de juego, no solo en sesiones de bullpen o entrenamientos, y eso marca la diferencia al momento de tomar decisiones.
En ese sentido, el hecho de que varios equipos acepten refuerzos y lleguen con planteles competitivos eleva automáticamente el nivel de la prueba. No se trata únicamente de ganar el Regional, sino de entender quién puede sostener rendimiento cuando el margen de error se reduce.
Integración regional como contexto, no como discurso
La participación de equipos de La Laguna y de proyectos sólidos como Tlahualilo aporta un valor adicional. No solo amplía el mapa del torneo, sino que obliga a jugar bajo condiciones distintas: viajes, plazas llenas, ambientes adversos y estilos de juego variados. Para Jiménez, eso funciona como un ensayo general de lo que más adelante se vive en el Estatal.
Sin embargo, esta integración regional es contexto, no fin. El foco está en casa: preparar a Rojos de Jiménez para competir mejor cuando realmente cuente.
Lo que se empieza a jugar desde marzo
Cuando la pelota empiece a volar en la segunda quincena de marzo, el Regional 2026 será algo más que una antesala. Será el primer escenario donde se empiecen a definir roles, jerarquías y decisiones clave. Para la afición, será también la oportunidad de ver de cerca qué se está construyendo y con qué argumentos.
El llamado ya está hecho. Ahora, el diamante será el que responda. ¿Qué esperas del Regional 2026 de la Octava zona?
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